martes, 28 de julio de 2009

sin titulo

Como puedes tú, bella criatura,
cauasar tanto daño y tanta ternura.
Imagina el dolor de mi pecho a esta altura.
Mi lazo a tí, que cruenta atadura.

Esta angustia infernal,
siempre causada por tu puñal.
Este amor tan irreal,
vivído en el mundo Ideal.

Agobia al que vive entre los no amados.
Del que idealiza su amor por otro.
Ya en el dolor se ven bautizados,
en esta religión de ahogo.
Y así, sin penas ni huesos rotos,
pienso en tí pequeña niña.
Con dolor de inexperto,
que siempre rápido se encariña.

En este día encuentro mi peor acierto,
de tí níña jamas quedaré liberto.
Y aunque mucho tiempo lo he encubierto.
Siempre supe de por cierto,
que cada vez que te encuentro quedo boquiabierto.
Y si esto algún día llega a buen puerto,
por fín podré liberarme de este entuerto.

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