Pesa en mi el dolor del desamado,
la duda incierta, el dolor concentrado.
Inexperto me he vuelto.
Cual gallardo entuerto,
los hombres que aman al infierno del suspenso.
Al tiempo poco tolero,
entre tus fugaces apariciones.
Los que sienten tu tormento,
poco importan las priSiones.
Y los tiempos pasan.
Ya quietos, Ya tranquilos.
No tiene sueños ni suspiros,
los que por ti ya no duermen tranquilos.
Porque será que soy asi?
Porque seras asi?
que poco te importa mi tormento,
y yo mucho sufro tus encierros.
Las horas pasan, el tiempo apremia,
a los hombres de experiencia.
Que esperan con paciencia,
tus apetecibles ocurrencias.
Poco importan los suspiros,
a ti afrodita, venus, milo.
Si no hubiera tanto encierro.
Si recordara mis consejos.
asi mi experiencia antigua,
como sable esgrismiria.
Pero la paciencia de inexperto,
pequeña simple atolondrada.
Me aqueja dia a dia.
Y en mi encierro, ya no hay mas osadia.
A los pasos de mi tiempo,
poco mas que atrasado me encuentro.
Y en los augurios hay poco acierto,
de tu esperado regreso.
martes, 28 de julio de 2009
sin titulo
Como puedes tú, bella criatura,
cauasar tanto daño y tanta ternura.
Imagina el dolor de mi pecho a esta altura.
Mi lazo a tí, que cruenta atadura.
Esta angustia infernal,
siempre causada por tu puñal.
Este amor tan irreal,
vivído en el mundo Ideal.
Agobia al que vive entre los no amados.
Del que idealiza su amor por otro.
Ya en el dolor se ven bautizados,
en esta religión de ahogo.
Y así, sin penas ni huesos rotos,
pienso en tí pequeña niña.
Con dolor de inexperto,
que siempre rápido se encariña.
En este día encuentro mi peor acierto,
de tí níña jamas quedaré liberto.
Y aunque mucho tiempo lo he encubierto.
Siempre supe de por cierto,
que cada vez que te encuentro quedo boquiabierto.
Y si esto algún día llega a buen puerto,
por fín podré liberarme de este entuerto.
cauasar tanto daño y tanta ternura.
Imagina el dolor de mi pecho a esta altura.
Mi lazo a tí, que cruenta atadura.
Esta angustia infernal,
siempre causada por tu puñal.
Este amor tan irreal,
vivído en el mundo Ideal.
Agobia al que vive entre los no amados.
Del que idealiza su amor por otro.
Ya en el dolor se ven bautizados,
en esta religión de ahogo.
Y así, sin penas ni huesos rotos,
pienso en tí pequeña niña.
Con dolor de inexperto,
que siempre rápido se encariña.
En este día encuentro mi peor acierto,
de tí níña jamas quedaré liberto.
Y aunque mucho tiempo lo he encubierto.
Siempre supe de por cierto,
que cada vez que te encuentro quedo boquiabierto.
Y si esto algún día llega a buen puerto,
por fín podré liberarme de este entuerto.
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